11 enero, 2016
Mientras vivas, aprende a vivir
Una criatura empieza a "trastear" con su primer dron.

Todos los que en su día habéis inaugurado un blog sabréis que no es fácil escoger la primera entrada, un texto que sirva de presentación y declaración de intenciones. La manera de quitar trascendencia al momento es pensar que esto no es el inicio de nada, tan solo un cambio.

Como directivo, es una oportunidad disponer de un medio donde puedo comunicarme directamente con todo el mundo, sin filtros. Este es el verdadero cambio al que me enfrento: la comunicación en tiempos de Internet, donde espacio y tiempo se difuminan, y las normas cambian constantemente.

Como decía la canción, “el futuro ya está aquí” y tiene intención de quedarse. No hay más que ver los anuncios de juguetes infantiles de estas navidades: robots programables, drones, consolas que les conectan con personas de todo el planeta para jugar…Es fascinante.

Vemos cada día como más facetas del mundo “real” cambian y se desplazan al espacio virtual. Y debemos ser capaces de ver el mundo de posibilidades que nos ofrece.

Por ejemplo, gracias a Internet ha surgido un gran número de iniciativas que hacen más sencillo y aumentan el apoyo a buenas causas. No hay que olvidar que detrás de la pantalla sigue habiendo personas. Personas como Felix Finkbeiner, un niño alemán que con solo 9 años creó la fundación Plant for the Planet que ya ha plantado más de 14 millones de árboles en todo el mundo,gracias a la labor de sus más de 35.000 socios.

Yo tengo el honor de ser el vicepresidente de  la fundación en España y soy muy consciente de que sin Internet nunca se hubiera podido conseguir una expansión de estas dimensiones en tan poco tiempo.

Tengo la impresión de que la única actitud posible delante de los retos que nos plantea este cambio de paradigma es la del aprendizaje constante. Mi máxima preferida es de Séneca, y dice: “mientras vivas, aprende a vivir.” Eso es lo que pretendo con este blog; formar parte de este nuevo mundo para dejar mi pequeña huella en él, y que él la deje también en mí.

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