29 abril, 2016
Los emprendedores sociales como fuente de innovación y talento
Futur Impact_020

La práctica de la responsabilidad empresarial se encuentra en proceso de cambio. De hecho, todos los ámbitos y sectores de la sociedad lo están. Incluso podríamos hablar de un cambio de paradigma global, marcado por cómo los avances tecnológicos nos permiten actuar de manera diferente ante situaciones ya conocidas. Y, lógicamente, la práctica de la responsabilidad empresarial no es una excepción a esta tendencia generalizada.

Para entender el cambio que vive el sector, es necesario primero fijarse en una de las figuras que está liderando este cambio de paradigma global: la del emprendedor. Es una figura que ha existido siempre, pero en la actualidad ha tenido que adaptarse a las demandas de un consumidor cada vez más exigente. El consumidor actual tiene más poder y exige recibir un valor añadido más allá de los productos y servicios que compra. Busca la vinculación con la marca. Necesita sentir que detrás de su elección, hay algo más que resultados financieros. Y los emprendedores contemporáneos han sabido responder mejor que las compañías tradicionales a estos nuevos deseos.

 

Si nos fijamos en los inicios de los principales emprendedores de nuestros días y de sus compañías, como pueden ser Facebook o Amazon, nos daremos cuenta de que lo que perseguían no eran determinados resultados económicos, sino encontrar la manera de mejorar la vida de millones de personas. Querían ofrecer un producto o servicio que mejorara la experiencia vital de aquellos que lo poseyeran o utilizaran. Con el tiempo, esto provoca que el consumidor conozca los valores de la marca y pueda crear un vínculo emocional con ella.

 

“Cuando los valores personales del emprendedor se alinean con una causa social, nace un proyecto que no sólo persigue solucionar un problema, sino que busca la creación de un mundo más justo e igualitario”

 

Si esta forma de proceder se aplica al caso concreto de la responsabilidad empresarial sucede algo fascinante. Cuando los valores personales del emprendedor se alinean con una causa social, nace un proyecto que no sólo persigue solucionar un problema, sino que busca la creación de un mundo más justo e igualitario. Los denominados emprendedores sociales no contemplan la posibilidad de separar el beneficio social del beneficio empresarial. Si su proyecto no consigue mejorar la situación de las dos partes, sociedad y empresa, es que no es bueno.

Personalmente, considero que esta es una excelente manera de hacer que la responsabilidad empresarial sea capaz de responder a las expectativas de la sociedad, pero soy consciente de que no es fácil. Sobre todo para las compañías tradicionales, siempre más lentas y reacias a aplicar cambios de estrategia. Esto conlleva el riesgo de entender al nuevo perfil de emprendedor social como un competidor, cuando en realidad es lo contrario.

Por un lado, una compañía convencional que no sea capaz de realizar un replanteamiento de base nunca podrá competir con el proyecto de un emprendedor social que haya construido un proyecto bajo la idea de que su actividad debe generar los mismos beneficios para tanto para la compañía, como para la sociedad. Y, al mismo tiempo, una gran parte de los nuevos emprendedores sociales carecen de la experiencia suficiente para gestionar un proyecto de grandes dimensiones y suelen necesitar asesoramiento y también financiación o algún tipo de apoyo económico.

Por tanto, a ambas partes les conviene convertir su coexistencia en una oportunidad. Establecer relaciones entre estos dos perfiles de compañía abre un gran marco de posibilidades de colaboración que persigue una finalidad social común.

Actualmente ya existen varias iniciativas con el objetivo de facilitar esta interacción, y ayer nació una más, de la mano de Ship2B y en colaboración con DKV, NAE, Esteve, Caixa Capital Risc y el Hospital San Juan de Dios. El resultado ha sido la creación de Tech4Health,  una aceleradora de startups vinculadas al ámbito de la salud que se pone en marcha en el conjunto del Estado. El objetivo es que tengan como objetivo la promoción de estilos de vida saludable, prevención, identificación y diagnóstico precoz, algoritmos predictivos o prescriptivos, seguimiento del paciente, “big data” e integración de base de datos, realidad aumentada y “serious games” con aplicación al sector salud, entre otros.

Tech4HealthInvolucrarme en iniciativas de este carácter, me ha permitido conocer muchos casos innovadores a la hora de generar valor compartido. Por eso desde aquí animo a todos a buscar vías de colaboración entre las compañías tradicionales y las startups sociales porque no sólo es una fuente de innovación ineludible para las compañías, sino que la sociedad nos está exigiendo más soluciones, más trabajo en equipo, más diálogo y creatividad a la hora de encontrar sinergias.

El futuro de la responsabilidad empresarial depende seguramente de la capacidad de las empresas tradicionales de dar respuesta a estas expectativas y por ello podemos encontrar una oportunidad en el modelo que utilizan los emprendedores sociales.

 

 

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