15 enero, 2016
Resultados y buen gobierno empresarial
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Publicado en: La Vanguardia – 18/05/2014
Cabe pensar que en estos años de crisis las empresas dirigen todos sus esfuerzos a conseguir resultados positivos en sus cuentas de explotación, a obtener beneficios, sobrevivir y superar la tormenta. ¿Es el enfoque adecuado¿ ¿Los resultados económicos son la finalidad última de la empresa o más bien son la consecuencia de otros factores?

La eficiencia debe ser y es un objetivo que debe cumplirse,  pero no lo es todo. Estudios recientes demuestran que las empresas con mayor éxito tienen como factor competitivo, no el enfoque de resultados, sino otro, diferente, que las distingue de su entorno; tienen otra cultura. son empresas donde resulta indispensable el talento, la excelencia, los liderazgos basados en valores y el compromiso con los principios éticos fundamentales.

Es aquí donde las personas, la gestión de los Recursos Humanos de la organización son el objetivo y el sujeto de una estrategia empresarial exitosa. Es, sin duda, el área más crítica de una organización. Del liderazgo de la dirección general, junto con la dirección de Recursos Humanos, depende el buen camino que tome la empresa.

Creemos que los equipos en los que prima la innovación, la promoción del talento, la pasión por el trabajo y el compromiso con el bien común, producen mejores resultados. Son equipos que desde la corresponsabilidad buscan un fin compartido que resulta una ventaja competitiva: la excelencia.

Quién más quién menos afronta este año con mayor confianza, ya sea por indicadores macroeconómicos que apuntan a una lenta recuperación de esta feroz crisis, o bien porque llegó el momento de superar el duelo y tenemos que hacer algo sin más demora. Así, como si tratara de un proceso que los psicólogos denominarían de resiliencia, debemos aprovechar el contexto para hacer las cosas de otra manera, para hacerlas mejor. ¿Queremos sobrevivir a la crisis o queremos salir fortalecidos de ella?

Los firmantes de este artículo proponemos arrinconar los viejos hábitos e innovar, también especialmente , en la dirección de Recursos Humanos. Hay que considerar en qué nos hemos equivocado, hacer autocrítica y tratar de cambiar para no volver a cometer los mismos errores que nos han llevado a la crisis. Sería bueno analizar las consecuencias de lo que  ha pasado estos últimos años. Preguntarnos dónde está quedando la justicia distributiva.

Hay que influir sobre las personas que tienen más responsabilidades. Llegó la hora de modificar la gestión del capital humano: repensar crecimientos orientados al nuevo contexto y recuperar la confianza.

Emplazamos a lectores y lectoras de este artículo a reflexionar, a debatir de puertas adentro y de puertas afuera su organización sobre lo que planteamos. Es sin duda, un tema apasionante, que nos ha llevado a aceptar formar parte del Consejo Asesor de la Fundació Factor Humá, una organización que agrupa importantes organizaciones y empresas y cuyo objetivo es mejorar la gestión de los Recursos Humanos.

La Fundació recientemente ha querido expresar su posicionamiento con respecto al tema que aquí nos ocupa mediante el Manifiesto Factor Humá de las organizaciones comprometidas con el valor de las personas con el que las personas y organizaciones que se adhieren declaran su voluntad de ejercer, de manera ética y responsable, su papel como agentes de progreso y bienestar en la sociedad.

Quizás quién lea este artículo se pregunte: ¿es posible desarrollar las hipótesis que se exponen aquí en mi día a día? Todo es posible si hay voluntad de hacerlo. Sólo hay que fijar la mirada, sin ir más lejos, en el buen ejemplo de la organización que distingue cada año el premio en homenaje a Mercè Sala que convoca, y ya van seis ediciones, la Fundació Factor Humá.

Las empresas con su propia actividad económica son el motor de la sociedad. Es, por lo tanto, su responsabilidad preservar, promover y fortalecer el progreso y el bienestar de esa sociedad que la acoge y que a su vez, es la que le ofrece la posibilidad de prosperar. Es un proceso que se retroalimenta.

Las empresas también juegan su papel en el camino de la construcción de una sociedad más justa, por una mejor redistribución de valores humanistas, del talento, la excelencia, de la ética de las personas que la integran…

Ese debe ser, al fin y al cabo, su compromiso.

 

Escrito conjuntamente con los miembros del Consejo Asesor de la Funació Facto Humá: Salvador Alemany, Núria Basi, Victòria Camps y Manel del Castillo.

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